20.04.2018
Cipri Pernas Coach
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Las ciudades cobran vida cuando abren sus calles al arte, invitando a los artistas a tomarlas. Los futuros museos del mundo no estarán encerrados entre cuatro paredes. La evolución de la expresión también necesita del sol, del viento o la lluvia para llegar a los sentidos de una sociedad que dice no tener tiempo para nada que no sea acumular poder y riquezas. Una de las explosivas esencias de la cultura de la información es la de romper con lo convencional o establecido. Si los mensajes que compartimos quedan empacados en el nuevo orden de la globalidad económico social, la visión del artista no puede quedar reducida a formatos como el papel o el lienzo. El arte es móvil y busca nuevos soportes que hagan latir su corazón más allá de la sensación visual que proyecten en las personas que los ven y admiran. Cumple por los cuatro costados con la esencia del cambio, llevando a las ciudades que apuestan por postularse como plataformas de esta manera de expresión en referentes que las sacan de lo local en una clara proyección hacia la internacionalización. Si bien es cierto que las acciones de los grafiteros incontrolados generan en las calles un ambiente de suciedad y violencia visual que alcanza lo agresivo, este nuevo planteamiento para dar luz a las necesidades de comunicación aplaca los efectos negativos de esas acciones, sacando de ellas la esencia de la comunicación que es el eje argumental y la causa troncal de las personas con esa habilidad que tienen cosas que contar y ofrecer a una sociedad con ánimo de progreso y mejora. Visitar lugares recuperados de ciudades tan relevantes como por ejemplo Berlín o Viena a través de este tipo de acciones, las ayudan en su conversión y proyección, aportando a la sociedad lecturas tan fáciles como extraordinarias que nos permiten convivir con el mensaje, sin que ese mensaje altere o disturbe negativamente. La feliz noticia que hoy puedo celebrar es que esta tendencia haya llegado a mi ciudad. Pasear por el centro y encontrarme con la fachada del CAP Jaume I vestida con la obra de Lula Goce es además de una fantástica idea, una ducha de alegría, un baño de agua fresca para este espacio central de Vilanova i la Geltrú. ¿Se podría mejorar la imagen de esta ciudad si existiera una ruta potente de este tipo de instalaciones a lo largo de los diferentes barrios que la conforman? Estoy convencido de que sí. Para ello propongo a nuestros representantes políticos que profundicen en esta iniciativa para convertir esta visión en una realidad que ayude a poner el nombre de la Vila en el mapa de muchos lugares que desconocen de su existencia. Yo, como muchos de nuestros vecinos, dispongo de una fachada con posibilidades para convertirse en lienzo. A partir de esto, se trata de articular los medios para hacerlo posible. Invito a imaginar una nueva ciudad que en un futuro a medio plazo cuente con un patrimonio artístico que hace muy poco tiempo habría sido descabellado imaginarse. Lo que muchos un día llamaron imposible se convirtió en posible porque alguien que se hizo preguntas se empeñó en equivocarse e insistir lo que fue necesario hasta que lo consiguió.
13.04.2018
Cipri Pernas Coach
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Ponerse ante cualquier clase de material con el objetivo de expresar algo, (tanto si es una roca de granito como una humilde hoja en blanco) es un reto para el que decide hacerlo. Es como el salto del artista al escenario. Lo difícil es dar el primer paso hacia los focos, después todo fluye como el cauce de un río. A velocidad variable, en función de la orografía, sin detenerse nunca para encontrar el mar. Poner la primera palabra y viajar hasta el último punto sintiendo la sensación de que siempre queda el mensaje inacabado, que no has encontrado todos los recursos que necesitabas para hacer público eso que te ha inspirado y que no termina de colmar la necesidad de compartir lo que te emociona o escuece. Cuadros, libros, novelas, esculturas, ensayos, artículos que comienzan y terminan sin alcanzar el fin. Así son las historias que algunos alocados funambulistas de la palabra llevan a unas cuantas cuartillas en blanco solo con la intención de liberar presión en el pecho, estómago o cabeza. Para algunos es vocación, para otros su profesión. Para todos, necesidad. Son tiempos difíciles estos que están convirtiendo el contar las cosas en una actividad de riesgo. Hoy comparto desde esta realidad la expresión de una persona anónima que me ha aportado el grueso del artículo que os participo. Algunos se ofenderán, otros lo compartirán y presumo que casi nadie quedará indiferente ante lo que cuenta. Con él, hoy no me pongo a ningún lado de la mesa. Desde esta perspectiva, ambos me pueden parecer lo mismo. En ocasiones no es el fondo, son las formas. Yo también tengo pulmones en el pecho, estómago y cabeza por eso comparto esta válvula de expresión para repetirme un día más que no quiero practicar eso que algunos llaman la autocensura. Ahí lo dejo, dándole primero las gracias a él por contarlo y a vosotros por leerlo en la seguridad de que servirá para construir tus propias ideas. Tal cual así lo procuro y pretendo con las mías. Siempre en libertad de opinión y visión. Algunas expresiones que encontrarás pueden resultar fuertes. Yo tal vez no las habría empleado, pero puedo entender que el hartazgo es de tal magnitud que no le fuera posible decirlo de otra forma. El dolor tiene estas cosas. Por cierto, para no crear equívocos: Soy nacido en Castilla, en lo profundo del yugo y la flecha, en lo rural y me siento republicano de corazón y de filiación por mucho que algunos de los míos consideren que falto a la memoria de mis antepasados. Amo sin poseer, respetando a las personas de este país catalán sin estado que me ha dado cultura y valores y al que como mínimo tengo que devolver mi esfuerzo para que consiga ser quien quiera ser. Las cosas para lograrlas hay que hacer por merecerlas. Así pues, en ello estamos. Dice así nuestro anónimo ciudadano: No soy un patriota —o patriotero— de esos que tanto abundan hoy por ahí, nunca he tenido sentimiento alguno por un trozo de tierra delimitada por unos márgenes políticos construidos a lo largo de la Historia a base de guerras, sangre y fuego. Un país no es nada, sólo el sitio en el que nos ha tocado vivir, y al que podemos tenerle más o menos apego por el simple hecho de haber nacido en él. Decir, que pese a no sentir nada especial por el mío, sí debo puntualizar antes de exponer el tema, que España es un país bellísimo, preñado de rincones absolutamente maravillosos capaces de sobrecoger nuestros sentidos. Sí, esta tierra es en su orografía y patrimonio muy hermosa (¿y qué país no lo es?), pero si ahondamos en su sociedad, que al fin y al cabo es lo que define a una estado, o sea, su gente, el pueblo, vemos una nación putrefacta, hipnotizada, prosaica, sumisa, servil. Ese hartazgo que despierta España entre muchos que todavía pensamos con la cabeza, emana de una serie de factores sobre los que lamentablemente se sostiene nuestra inmunda patria. A continuación hablaré de algunos —no todos— de los motivos por los que vivimos en un baldío y miasmático páramo casi inhabitable: 1.- Constitución: Ese instrumento usado única y exclusivamente para mantener al pueblo calladito, contento ante un panfleto aparentemente justo y soberano. Todos los gerifaltes que regentan altos cargos siempre acuden a ella como pilar del ordenamiento del Estado, cuando de ella sólo se puede extraer la enorme contradicción democrática en la que vivimos, como ya expuse hace un tiempo por aquí. 2.- Monarquía: Signo inequívoco del retraso general del país. Una vetusta institución que pone de manifiesto que todavía existe el servilismo de unos y los privilegios de otros. El medievo en pleno siglo XXI. El palmario ejemplo de que el pueblo sigue existiendo para mantener los lujos y comodidades de sus amos. 3.- Políticos: La escoria de las escorias, demostrado por ellos mismos. Ya lo dijo, creo, un peligroso y cínico exministro, el tal Zaplana: “yo estoy en política para forrarme”, o nos lo expuso muy lacónica pero certeramente la pija esa con escaño en el Congreso obtenido por enchufe, la malhablada y grimosa Andrea Fabra, con su cariñoso y afectivo “que se jodan”. Esta basura es la que nos gobierna (¡!) y hace que millones de personas lo estén pasando jodidamente mal —incluso muriendo— mientras ellos se ríen y brindan por vivir en la opulencia a costa de los idiotas que van a votarles con una estúpida sonrisa en la cara cada cuatro años. 4.- Corrupción: La verdadera “Marca España”, el rostro real de los amos del país, que ahora más que nunca está poniéndose de manifiesto, enseñándonos su verdadera dimensión. Consecuencia de los delincuentes y maleantes que son elegidos por los beodos ciudadanos. Pocos se salvan, y las altas esferas están repletas de mafiosos y ruines psicópatas que se enriquecen al margen de la ley con el beneplácito de sus colegas. Si en un país los que mandan tienen esa catadura moral, ¿cómo no vamos a irnos a pique sin remisión? 5.- Fascismo: Porque España es el único país donde los fascismos del siglo XX triunfaron. En todos los estados este cáncer ha sido extirpado, menos aquí. Sí, en esta tierra aún yacen los muertos en cunetas, todavía hay monumentos, calles y plazas dedicadas a los asesinos, y gente que cuelga en el salón de su casa la bandera españolísima con el pajarito o pone el Cara al Sol en la melodía del móvil. En Alemania el nombre de Hitler es casi un tabú, y aquí el de Franco es divinizado por demasiada gentuza. Podredumbre sanguinolenta arraigada en lo más profundo. 6.- Incultura: España es un país semi analfabeto, donde no se lee y el consumo de telebasura se dispara entre la sociedad. Lo jóvenes son cada vez más idiotas, preocupados únicamente por gilipolleces e incapaces de sentir el más mínimo interés por la cultura o el arte. Un populacho que lo poco que lee es bazofia, basura comercial para borregos, cosa extensible a la música o el cine. Un pueblo inculto es un pueblo maleable y condenado. 7.- Toros: Sí, aquí al matar lentamente y con saña a un animal tan noble y fascinante como el toro se le llama arte. Arte, palabra que posiblemente los que la usan para definir el toreo no tengan ni puta idea de lo que es. Pero como hay quienes se ponen cachondos con la sangre y el morbo, ahí tenemos, la barbarie convertida en “fiesta nacional”, muy definitoria de lo que es España. 8.- Servilismo: Mientras haya tantos millones de personas tan simplonas como para creer a los políticos sólo porque son (o dicen que son) del signo político más afín a ellos, estamos perdidos. Ahí tenemos el ejemplo del Presidente retrasado que nos está hundiendo, encumbrado en el poder a base de mentiras que sus ovejas creyeron ciegamente, y pese a todo, aunque dichas ovejitas son aherrojadas con medidas demenciales, aún lo defienden. Ningún espíritu crítico, sólo acatar las órdenes sin rechistar, sólo servir ciegamente. Un país que es un asqueroso rebaño jamás será libre. Ocho, ¿sólo ocho? Podrían ser cientos, pero para no aburrir o hartar al lector lo voy a dejar ahí. Los patrioteros, víctimas de su ignorancia sobre lo que proclaman me dirán tonterías de que al país de uno hay que amarlo. Sí, vale, entendido, pero a mí me parece una puta mierda. Y decirles que sí, que España tiene algo bueno, de lo que podemos sentirnos realmente orgullosos, y es el Quijote, para que no digan que sólo despotrico de su infame patria.
06.04.2018
Cipri Pernas Coach
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Cuando te sitúas en medio de una pelea pueden pasar muchas cosas. De hecho, de alguna manera te conviertes en actor de la escena, en parte del espectáculo. A pesar de tus mejores intenciones no se puede obviar que cualquier bofetada que se escape puedes recibirla tú. La justicia en el reparto de las dolorosas consecuencias que se alcanzan es siempre injusta. Las buenas intenciones no son argumento suficiente para las partes que si se sienten invadidas por emociones negativas como la ira o el odio arremeterán contra todo lo que se mueva, golpeando primero y preguntando después o golpeando sin más. Sin preguntas expresamos que no aceptamos más respuesta que nuestra idea monocromática. La geografía de la equidistancia en la escena del disturbio, conflicto u afrenta es tan corta que la visibilidad de las mejores posibilidades se reduce tanto que acertar con las buenas decisiones tiene poco margen de éxito. En la mayor de la veces el conflicto crece, se magnifica empeorando. La opción menos mala es la de paralizar estancando los problemas que generan el enfrentamiento a la espera de tiempos mejores. En realidad nunca llegan mientras cumplimentamos los actos de la no política. Por muchas veces que esto se repita, reconozco lo necesario que es que las cosas pasen. Es inteligente prever los hechos evitando los males mayores. También lo es entender que la experiencia en primera persona estimula las capacidades cognitivas que desembocan en alguna forma de aprendizaje. Solo si se alcanza, estaremos en disposición de ofrecer algo mejor a lo anterior. Todo este mapa descrito forma parte de una alternativa que tenemos para actuar distinto, para ejercer el verdadero contenido del cambio individual que hace que las sociedades crezcan, evolucionando en la dirección del cambio. Las transformaciones sociales se consiguen a través del reto individual de poner en duda ideas, conceptos y cuestiones que en algún momento se han considerado inamovibles. El descubrimiento parte de entender que todo está vivo, que todo se transforma, que lo que idealizamos hoy será algo obsoleto mañana. Esta forma de entender las cosas no se perdona. Genera una especie de envidia extraña que por un lado reconoce las habilidades de quién puede retarse a sí mismo de esta forma y por la otra alimenta el odio contra quién lo hace por mostrarse de mejor talante. La metáfora del perro del hortelano, aquel que ni come ni deja comer. Así se resume la estrategia que estado, partidos constitucionalistas, poder económico financiero y judicatura ejerce mediante la instrumentalización de los medios de comunicación de masas. Todos estos poderosos mecanismos pervierten la realidad, construyen mentiras en solfa de verdad alternativa para darle al conjunto del pueblo español la droga que hace emerger rabia y odio hacia Catalunya que resulta inexplicable desde la coherencia de personas civilizadas. El poder de las mentiras, como cualquier producto de consumo, requiere de alguien que tenga una poderosa necesidad para construirlas pero también (y muy importante) de quién esté dispuesto a aceptarlas con los ojos más o menos cerrados. Este mercado de consumo no se puede crear de la noche a la mañana. Lleva lustros siendo alimentado por aquellos que han hecho de la falsedad, el abuso o el robo una forma de vida. Por los que llevan corrompiéndolo todo en complicidad con los que están ansiosos por coger el testigo y seguir convirtiendo el Estado Español en un lugar oscuro y lóbrego donde se aceptan o se promueven los peores ejemplos de todo aquello que millones de personas en Catalunya quieren eliminar de sus vidas y a la vez también compartir con los que en el resto de España callan aun siendo conscientes de que lo que está pasando les alcanzará a ellos si es que no lo ha hecho ya. Nada es suficiente. Si bien es esencial que en Europa se manifiesten con claridad sobre la realidad del Estado español, es fundamental tomar perspectiva (lejanía o distancia desde donde se observa algo que se quiere estudiar) En particular sobre los hechos que están aconteciendo desde dentro, desde aquí. Comprender primero que nada de lo que venga proyectado de las democracias establecidas de resto de Europa hará cambiar la esencia de los gobernantes españoles y con ello el de sus comportamientos que mantendrán soberanos caiga quién caiga. Aun incluso a sabiendas del riesgo que supone que la caída sea la del propio estado. España es un estado desestructurado como buena fe de ello da el rey con su propia familia. La distancia necesaria para tomar decisiones frías sobre esta realidad ha de ser muy clara a sabiendas que sea como sea y retorciendo lo que haya que retorcer el objetivo es: primero exterminar los liderazgos no afines en Catalunya para después domesticar a su población. La solución final del estado español es conservar este territorio como ya hizo con otros a lo largo de su historia parasitándolo indefinidamente como la despensa del dispendio de un país obstinado en su suicidio. Todas las personas que estaban ayer en el punto de mira del aparato del estado, lo seguirán estando mañana. No es posible un juicio limpio. Los justos son condenados mientras los malvados se ríen en nuestra cara.  Para ello los poderes no dudarán en forzar los límites sobrepasándolos con impunidad y desvergüenza, con un total desprecio a la verdad y a la vida. Tiempo al tiempo.
04.04.2018
Cipri Pernas Coach
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Son más que evidentes las pistas que se manifiestan a nuestro alrededor para explicarnos que hay una involución en marcha que está cambiando de nivel. Ha subido de las cloacas a los sótanos, de la oscuridad a la planta baja de nuestro edificio para instalarse piso por piso sin limitaciones en la vida cotidiana de este país que recupera al galope aquella imagen del “13 Rue del Percebe”. Tal vez solo sea una anécdota pero me apetece contarla porque provoca escalofríos. Viajar en el tiempo, si ese viaje nos transporta al pasado de los pantalones acampanados de piel de melocotón, no es cuando menos para mí, una experiencia gratificante. Todo lo que sucedió en los años setenta se quedó allí, es parte de la historia y con ello de muchos aprendizajes (por supuesto para quién quiso aprender algo de ello). Esta mañana me despertó el “chiflo” del afilador o amolador ambulante. Un artesano que recorría las calles de pueblos y ciudades ofreciendo el afilado de cuchillos y tijeras. Confieso que tuve que levantarme apresurado de la cama para lavarme la cara y confirmar que no se trataba de un sueño o de una pesadilla. Y no, era cierto, ahí estaba el buen señor con una bicicleta adaptada al torno de la piedra de esmeril. La imagen en un 2018 es más propia de un país en vías de desarrollo que no de una pretendida avanzada democracia occidental. Quién más, quién menos, estaba convencido de que las herramientas de corte que utilizábamos no requerían de afilado, que eran de usar y tirar. La realidad muestra indicios de que cambiamos hacia atrás. Querer verlo primero y aceptarlo después ya es materia de otras cuestiones. Esta historia solo pretende estimular algún tipo de reflexión que permita alcanzar opinión sobre este particular. Y no es una anécdota aislada. Toda la consciencia sobre las involuciones de las que estamos siendo objeto son más del ver que del mirar, del escuchar que del oír. El retorno del afilador es una pista sibilina iluminadora del escenario que se está construyendo. Catalunya en el laboratorio de pruebas de España donde se está cimentando el relato de los mismos gobernantes que dirigen este estado desde 1936 para retornarnos a los oscuros días de las purgas a la población tras la contienda civil española. El abrupto del “a por ellos”, del insulto, del bloqueo de productos catalanes o el atentado violento a las cosas, propiedades o personas (vivas o muertas) con el único objeto de humillar sobre lo destruido es matar dos veces, mediante un profundo baño de odio. Es incoherente definir este territorio como España y a la vez odiar a España tan profundamente. Así son las muestras del eterno rencor que han liberado los descerebrados dirigentes del que ya empieza a conocerse como el foco fascista de la Europa Occidental. No te puede amar aquel que te maltrata o el que sin hacerlo, mira para otro lado cuando el maltrato (y la pérdida de derechos) es tan evidente. Valga este segundo apartado para todos aquellos españoles de izquierdas que tienen en sus árboles genealógicos algún muerto provocado por éstos o por sus padres. ¿Dónde están? ¿A qué esperan para activarse? Cuando quieran ponerse en marcha tendrán el lodo de estas miserias entrando por la puerta de sus vidas. A diario se producen reacciones y acciones de todos los colores. La falta de acuerdo en el bloque republicano desata las decepciones de millones de personas que se la jugaron de una forma u otra a partir del 1 de octubre. Es otra plataforma para tomar decisiones individuales. La realidad obstinada es la que organiza las prioridades. Por lo tanto, esto ya no es una cuestión de independencias sino de libertades y democracia que colaborará al final en la consecución de muchos de los objetivos, incluido el de la creación de alguna fórmula de nuevo estado sea asociado, federado o independiente y que albergue como condición esencial los valores de identidad de un país completamente distinto al que tenemos ahora. La fórmula autonomista ha sido dinamitada por el propio estado. Retornar hacia ella resulta pues una falacia. No se puede volver a lo que no existe. Tampoco se puede volver a algo que pensamos que puede funcionar y que solo sobrevive en ese recurrente deseo del “madrecita déjame como estoy”. No nos engañemos. Estamos, sin piernas, sin brazos y nos quieren sin lengua. Llegados a esta realidad hay que reconocer que el mejor servicio que estamos pudiendo dar a esta cuestión es la de poner el foco sobre los recursos del estado involucionado y a la vez internacionalizar esta realidad. De no hacerlo así, entraremos en el bucle de merendarnos nosotros mismos nuestras penas sin revisión. Al resto del mundo, aquello que no les escuece pasa a ser “un asunto interno” que otros tendrán que resolver. Amar es compartir y hacerlo es invitar al resto de Europa para que se moje con el chapapote que los secuaces del 155 están generando. No niego que en algún momento se producirá la negociación con el Estado, pero esta negociación jamás partirá del propio estado sino del sometimiento internacional que el resto del mundo esté en capacidad de ejercer sobre ellos. Aquellos que albergan algún tipo de esperanza sobre un dialogo motivado desde el respecto y la observancia del contrario, o se engañan o pretenden engañarnos. Invito a no comprar este menú que de ninguna manera sentará bien a nuestros castigados estómagos que tan faltos están de una buena dosis de realismo responsable. Invito a no atentar más contra la memoria de las izquierdas y a perseverar en el uso de estrategias que sean de paz sin estupidez. Vivimos en un estado neofascista de más de 80 años de existencia que se corona con monarcas por la gracia de Dios, con ministros cantando himnos fascistas de cuerpos militares fascistas, con cruces construidas con la muerte de represaliados y honores a los socios de Hitler y Mussolini responsables del mayor genocidio vivido en Europa. Mientras tanto, se subvenciona fundaciones nazis y se reparten honores entre los hijos y nietos de Franco. Esto es España. No lo olvidéis. El mensaje viaja por el viento y suena también en el chiflo del afilador que todo lo afina. Que lo sepa Europa. Con esto no hay debate, es innegociable por muchos aviones de guerra que se compren a Alemania. Chiflo: Sonido que emite el instrumento o flauta de pan que utiliza el artesano afilador ambulante para avisar de su presencia en los alrededores.
24.03.2018
Cipri Pernas Coach
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Las estaciones del año llegan y se van. Con ellas, se activan formas de hacer y sentir que van más allá de las voluntades del elegir una cosa u otra. Son muchas emociones, algunas forman parte de esos dichos populares que cuentan mucho diciendo poco. Cosas que la sangre altera desde lo inexplicable que resulta el comportamiento hormonal expuesto al polen y la floración vegetal. Un subidón en el parque de atracciones de la explosión del color que representa el renacer de la vida. Todo hasta aquí científicamente explicable, incluso en lo que a las fechas se refiere. La llegada en un 20 de marzo, con su partida el 21 de junio. Todo tan normal, tan previsible, tan experimentado con éxito sobretodo por el Corte Inglés. Llega ahora y en la hora de nuevos acontecimientos que de tan viejos que son, nadie en el lugar habría creído posible que se hicieran realidad en nuestra relativa y acomodada vida de clases medias. Yo que me crié bajo los valores de las Castillas rurales castigadas por el olvido, lo hice con la fortuna y el reto de la inmigración interior que empujó a millones de personas en la búsqueda de nuevas oportunidades que representaran un futuro para aquellos que no tenían mejor opción. Algo que partió de la tristeza y el desarraigo, se convirtió en la oportunidad para convertirme en parte de un país distinto. Un lugar modelo de acogida, integración, raíces, progreso y fusión de culturas. Esto no es una opinión. No lo puede ser aquello que el tiempo y la historia demuestra empíricamente. Esto es la Catalunya en la que vivo. Idéntica en el concepto mucho antes de que mis padres, primos y demás emprendedores de mi familia eligieran esta tierra como punto de partida de sus presentes y objetivo de sus futuros. Era lo que es, siendo su cambio una mera adaptación a las realidades evolutivas de la propia vida que demandan solo que aquello que se ponga en práctica represente algo mejor a lo anterior. Este país es así, lo conforma una extraordinaria capacidad para poner en tela de juicio todo y así mejorar. Sencillo, práctico, útil y por lo tanto modelo para todos aquellos que evolucionan sumando. Las sonrisas, que son elementos claves de la felicidad se identifican con la sal de la mejor receta. Están ahí para darle a la experiencia un poquito de “rock and roll”. Soy muy consciente de la dificultad que para muchos representa practicarlo. Por eso aspirar a la felicidad en cualquiera de sus formas tiene a la sonrisa como un elemento clave para el logro, sea cual sea el objetivo. ¿Qué sucede cuando te roban la sonrisa? Es una pregunta que me pone triste. Es que eso suena en las calles como si el cielo se tornara negro de golpe apagando el día. La oscuridad invasora del odio y la envidia tiene vocación de eclipse. Sin luz, no se visualizan las experiencias ajenas. Sin ella, la empatía se funde como un trozo de hielo en medio del desierto hasta la evaporación. No queda nada, no hay posibilidad de imitación de algún valor que nos acerque a la mejora. La palabra lejos adquiere una nueva dimensión (casi estelar) mientras construye una frontera invisible que se hace visible por momentos.    La primavera catalana es un alud que se sujeta por un hilo tan inestable como la voluntad del violento por convertir en sufrimiento la vida de aquel que desprecia. Ya no podemos aspirar a creer que Marian está al otro lado de la luz, porque a ese lado solo queda el rencor oscuro de los herederos de Torquemada. Conocen anticipadamente el final. La única variable por aplicar es si se hará rápido o lento. Logrando el morboso placer de infligir alguna forma adicional y sibilina de dolor para advertir a quién ose osar. Las sonrisas se terminan y dan paso a otras cosas que serán de todo menos agradables. Poner la otra mejilla dice mucho de quién aspira a hacerlo con serenidad. Ahora bien, la realidad cruel termina por imponerse mostrando que la vocación de victoria exige emplear métodos alternativos que no son del gusto de nadie civilizado. Los seres humanos estamos todavía muy lejos de esa soñada perfección. No es malo aspirar a ella mientras seamos realistas sobre las situaciones que nos envuelven para aplicar con coherencia lo que este escenario demanda. Recordar que la estabilidad del vaso depende de una sola gota. Cuando llega, el vaso se desborda y la contención desaparece. Esa gota se llama: Forn, Sánchez, Cuixart, Puigdemont, Rull, Turrull, Romeva, Ponsatí, Bassa, Forcadell, Junqueras, Comín y Rovira. Nada ya puede ser igual por que todo está cambiando a peor mientras el resto del mundo se mira el ombligo. Todo tan previsible como la llegada de otra primavera muy distinta a la de las flores.
22.03.2018
Cipri Pernas Coach
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Lo presiento como una cuestión de puntos de partida. Una duda ordinal entre el huevo y la gallina o el hablar de amor cuando nos queremos referir al sexo. Una vuelta de tuerca más a lo políticamente correcto, si es que queda alguien a quien no se le suban los colores al mezclar en la misma frase lo que sienten cabal con ese valor a la baja llamado política. Llevamos casi cuatro décadas aletargados en los que nuestra sensibilidad estaba desconectada del sistema nervioso. Hemos pasado de imprimir octavillas subversivas perseguidos por las leyes de peligrosidad social (ex vagos y maleantes) a twittear como posesos condicionados ahora por este nuevo delito de diseño llamado “de odio” que sirve y que persigue “solo” a los supuestos odiadores de uno de los lados de la mesa. En resumen: la misma escena con decorado actualizado en un escenario digital. Despertar a la sensibilidad es también una cuestión de goteo. Tan lenta como inexorable, tiene un punto crítico en el que una sola gota lo cambia todo desbordando el agua del vaso y por lo tanto generando un después sin retorno al momento anterior. El vaso ya no es el mismo vaso que era por mucho que el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde… o algo así. No me queda otra que volver al lecho de muerte del dictador para acercarme a su hocico con el fin de asegurarme si respira. Si bien parecía que no, pasamos por alto otra manera de respirar que es la transpiración. Esa es tan sutil que si no huele es imperceptible. Al parecer, en el caso que nos ocupa pudo haber sido la fórmula para seguir tocando la misma canción sin hacer ruido. Una transición es el estado intermedio de un proceso, que no tiene un carácter propio y definido al combinarse aspectos anteriores con otros nuevos que anuncian el siguiente. Para entendernos, mezclar los lobos vestidos de oveja con el resto de rebaño, donde los lobos continuarán comiendo ovejas en la intimidad silenciosa. Cambiamos un golpista, en rebelión contra el pueblo, corrupto y genocida criminal por alguien designado por él mismo, sin el consentimiento del único y legítimo poder del pueblo que no era otro (en su día) que el de la República Española. Es obvio, se lo pasaron por el arco de triunfo del Fuero de los Españoles. Cambiaron la Ley de Principios Fundamentales del Movimiento por el movimiento de la Constitución de 1978. Además, es digno de reconocer que la hicieron encajar en el mapa de las consolidadas democracias europeas como si de una más se tratara. Su uso en cambio ha sido otro, mucho más cercano al giro del tornillo del garrote vil en la búsqueda del estrangulamiento de cualquier tipo de reivindicación civil con posibilidad de alterar el orden… su orden. Esto que llamaron transición tiene acepciones que se ajustan a la realidad tangible del hoy. Es mucho más una Transacción que los romanos definieron como el consentimiento en parte con lo que no se cree justo, razonable o verdadero, a fin de terminar con una diferencia. En el fin se justificaban los medios (entre ellos el miedo y el asesinato) para convertir una alternativa constitucional en algo que enjuagara hasta el punto de la desinfección a todo el aparato político franquista en la hora de la muerte del dictador y que requería de otros cuerpos en los que vivir como un parásito de lo mismo, haciendo cosas aparentemente distintas. No más mentiras. Nadie se volvió de golpe miserable. Un referéndum en el 78 donde se alteró el censo, duplicándose en algunos casos y en el que no pudieron votar todos los que tenían derecho a hacerlo. Donde el sistema teledirigido del régimen franquista era el hacedor del proceso, donde aquellos que supuestamente votaron (no todos), representan el 9,8% de la población actual de España. ¿Dónde estamos? cuatro millones y medio frente a más de cuarenta y un millones y medio de españoles que no tienen derecho ni a respirar. Sus herederos y cachorros pretenden proteger como si se tratara del Santo Grial  las prerrogativas, poderes y saqueos a los que esta jauría de corruptos pretende aferrarse como si de la vida se tratara. La podredumbre no tiene freno y ahora ya afecta a los que si votaron su ley de leyes perpetuas. Ahora ha llegado también a los jubilados que ven como sus pensiones se disuelven como el Sidral. Ya no se vislumbran diferencias entre las clásicas alternativas políticas establecidas. Si bien han pretendido apropiarse del concepto del cambio, queda muy claro que del dicho al hecho hay un gran trecho. Su sonoridad queda bien en cualquier discurso, aunque su aplicación no encaja en los principios fundamentales de sus planes. Son hechos acumulados en toda su “transacción a la democracia”. Un viaje suspendido en el limbo, sin hora de llegada, ni estación de destino. Como dijo Stephen Hawking, “la inteligencia es la habilidad para adaptarse al cambio”. Los transaccionistas nos quieren absorber mientras viven en la creencia que ellos son los únicos inteligentes. Aquellos que son incapaces de poner en valor a los que sienten distinto activan de esa forma el principio de su propio fracaso.
17.03.2018
Cipri Pernas Coach
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El concepto “relacionarse con…” es con diferencia uno de los escollos más importantes con los que nos enfrentamos a lo largo de la vida. Es una cuestión de habilidad, predisposición y ganas que se alterna con una serie de factores tan íntimos como inexplicables. No todo gusta, siendo además de difícil explicación el razonar que nos motiva a inclinarnos por algo o alguien de quién, en la mayor parte de los casos no sabemos nada. Es la intuición la que acostumbra a llevarnos a las decisiones que tomamos separadas de los criterios de coherencia y razonamiento que decimos defender sin practicar. Esto que con las personas es el pan de cada día tiene su porción importante en las cosas. Existe un paralelismo muy marcado en la forma con la que nos relacionamos con los objetos y cosas que sentimos poseer. Nuestro sentido de la propiedad, apego y desapego son una fuente de la que emanan tanto problemas como también recursos poderosos que pueden facilitar nuestras relaciones personales mejorándolas sustancialmente. El tiempo es la piedra filosofal del siglo XXI. Es el bien inmaterial capaz de convertir el plomo en el oro de esta era digital. Nuestras máximas aprendidas de las generaciones anteriores se desmoronan sin freno. Lo que para las nuevas generaciones está muy claro, para nuestros padres e incluso para muchos de los que rozamos la cincuentena, se convierte en un sapo a tragar que no todos logran digerir. Para siempre es demasiado tiempo. Una idea que rompe los pilares conceptuales de varias generaciones que optan por no adaptarse a los tiempos en los que vivimos. Comprar bienes de consumo en los 60, 70 u 80 eran planes a largo plazo, tanto que incluso ocupaban vidas enteras. Aquellos televisores pesados como muertos, las planchas, radios y coches utilitarios que se convertían en elementos nuevos de las familias, casi al nivel de hijos adoptados. Hoy provocan sonrisas en nuestros hijos y nietos que no alcanzan a comprender como un dispositivo (como ahora llamamos) pueda tener más de uno u dos años de vida útil. Les perdemos la memoria porque el sentido práctico sobre el servicio de las cosas es incapaz de asumir despilfarros con el tiempo que previamente se les ha asignado para que cumplan con su tarea. Algunos dirán que esto es una pérdida total del romanticismo. Yo creo más bien que es un mal uso del amor. Esa emoción vive solo en lo que respira, siendo una perversión de nuestra mente enfocarla en objetos inanimados que convertimos en placebo para vencer el miedo a buscar en lo vivo lo auténtico. Todo este problema que estamos planteando puede afrontarse desde la ruptura de esos principios estáticos que hemos aprendido durante décadas sobre el valor de las cosas. Por ejemplo, el acto de comprar un coche es una de las decisiones más relevantes desde la perspectiva económica de las personas y las familias. Al representar una inversión costosa, implicaba asumir unos compromisos y anclajes con respecto al objeto. Mucho dinero, mucho tiempo e incluso cuidados sobre el bien comprado que en muchos casos ponían a las personas al servicio de vehículo en lugar de lo contrario y coherente que es que la máquina trabaje para nosotros. Miles de euros pagados que al día siguiente se convierten en una cantidad sensiblemente inferior por arte de magia. Si, lo sabíamos antes de comprar, pero lo asumíamos como el que sabe que tendrá un hijo con minusvalías y no por ello se le dejará de querer. En esa particular experiencia se nos olvida lo fundamental: es una cosa, no un hijo. El antídoto a este cúmulo de estupideces repetidas hasta la saciedad reside en el aprendizaje, en las nuevas ideas, en la ruptura, en escribir con letras mayúsculas que PARA SIEMPRE ES DEMASIADO TIEMPO. Hoy solo lo apunto mediante esta fórmula que me permite romper con el pasado y practicar la libertad de tener un vehículo que me de flexibilidad, seguridad en la originalidad del trato, comodidad en la gestión de las transacciones mientras siento emocionante el hecho de tener un coche nuevo cada tres o cuatro años. Ya no compro el objeto, compro su servicio. Esto mi padre ni tan siquiera lo soñó. Es más, se lo cuento y no me cree. Pero lo llevo de viaje en coches distintos que siempre huelen a nuevo. Yo no soy ni más rico, ni más pobre que él. Solo soy distinto en mi manera de relacionarme con las cosas que él nunca aprendió a tratar. Empezando por las cosas, se puede conseguir con las personas. Las hay con grandes valores. El kit de la cuestión reside en emplear fórmulas distintas que hagan emerger lo rico y variado que tanto nosotros como los demás tenemos para ofrecer dando valor, dando amor.
10.03.2018
Cipri Pernas Coach
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Mezclar silencio y naturaleza con sus gamas en verde, azul o amarillo te coloca en un nivel de comprensión distinto. No sientes tus opiniones de la misma forma que cuando te estás rodeando de grises duros a base de cemento y hormigón. Nos podemos resistir y expresar que no lo aceptamos. Mientras, al unísono nuestro fuero interno empuja para volver a ese lugar donde lo que te rodea es libre. Eso no es otra cosa que una conexión potente con la capacidad de aprender con rapidez y efectividad. Fomentamos personas de diferente calibre cuando facilitamos que los escenarios en los que se van a desarrollar gozan de esas ventajas. De la misma manera, trabamos su capacidad creativa si el entorno se aleja de lo que late para encajonarnos y por lo tanto aislarnos de la vida con sus emociones abiertas a distintas formas de expresión. No es posible sentir idénticas emociones si escuchas las cuatro estaciones de Vivaldi encerrado en una habitación o haciéndolo junto al remanso de un rio de aguas transparentes. Ambas experiencias pueden ser gratificantes. Sin embargo, la más natural tiene la capacidad de general un mayor número de redes neuronales que permitirán experiencias sensoriales más ricas, variadas y por tanto más satisfactorias. Las personas creativas tienen un ingrediente sin el cual no pueden sentirse parte de ningún proceso artístico. Necesitan dotarse de la licencia para transgredir, para cambiar la visión, para darle la vuelta descubriendo, sorprendiendo a los demás y a sí mismos. Requieren de libertad para poder contar las cosas que sienten mientras eligen la manera de hacerlo. ¿Crees que Van Gogh fue comprendido en su tiempo? Está claro que vivió en un espacio temporal que no le tocaba ¿Picasso, Alberti o Casals optaron por vivir alejados de su tierra por gusto?... obviamente no. Sus necesidades básicas pasaban por la capacidad para poder expresarse sin límites ejerciendo un básico y humano derecho que se llama libertad de expresión. Sujetos impunes en sus amados lugares de origen no lo permitían, siendo causa suficiente para capar cualquier acto creativo. Solo las personas tropezamos más de una vez en la misma piedra. Es una de nuestras señas de identidad que no pueden servir para justificar asaltos indiscriminados a la justicia para con los derechos ajenos. Es complicado avanzar en cualquier proceso de mejora. La exigencia demanda predisposición para aceptar la ruptura con las normas establecidas. En un primer momento como reflexión personal, sin olvidar que también es necesario ampliar la premisa al ejercicio que los demás requieran para abordar esta cuestión. Querer para uno y no para los demás es una alteración relevante de la normalidad que no augura nada bueno. Lo que parecía solo una sensación se convierte a velocidad vertiginosa en hechos encadenados en la dirección que censura también este derecho sin el cual no se pueden abrir debates que nos acerquen primero a un modelo de normalidad y después a la excelencia. Raperos, pintores, fotógrafos, payasos, abuelos cabreados, ciudadanos todos con expresión, dotados de un derecho inalienable al que algunos que manejan el carro parece no gustar. Personas injustas vestidas con la toga de la justicia para tergiversar la realidad y convertirla en algo que parezca música sin utilizar pentagramas. Los artistas son iguales a ti con un plus de valentía que les hace asumir riesgos que no todos asumen. A nadie se le puede pedir que haga lo que no siente que tiene que hacer, pero si se le puede recordar que el mirar hacia otro lado pensando que lo que está pasando no va con ellos es una mentira inaceptable. Hacerlo y consentir estos ultrajes solo nos llevará a que aquellos que tomarán algún día nuestro relevo sean menos en todos los sentidos de lo que nosotros hemos podido llegar a ser. Todos somos hijos de alguien y algunos también padres. No conozco a nadie que se vista por los pies que quiera legar a aquellos a los que ama algo que sea peor que lo que ellos mismos han tenido. La libertad de expresión está a la altura del pan y la sal. Siendo fundamental, sin ella la vida es un pobre sucedáneo de mala calidad por mucha taza de plata que se use para tomarla. Las sociedades terminan por notarlo pagando un precio que siempre es injusto.
03.03.2018
Cipri Pernas Coach
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La existencia de debate es una ventaja para todos que debemos conservar como si del mejor patrimonio se tratara. Con él podemos defender principios e ideas además de ofrecer a nuestros interlocutores argumentos y posibilidades que ellos pudieran no haber contemplado. Dar y recibir como en el mejor de los amores en la predisposición para contemplar que lo que los demás te pueden aportar te va a enriquecer siempre, tanto si estás en acuerdo como si no. En mi intención reside que lo que voy a decir sirva para ello. El proyecto del nuevo parque comercial en VNG es una oportunidad para muchas cosas. Más allá del hecho de estar en sintonía con él, lo es para enfocar de qué forma planteamos los pros y contras de los retos que tenemos por delante. Saber sin dobleces, si lo hacemos con sinceridad y compromiso. Como en múltiples facetas de la vida es cuestión de mojarse. Tomar partido es una responsabilidad individual que acometemos cada día sin dedicar el esfuerzo suficiente. Con esta actitud minusvaloramos muchas de esas decisiones de las que decimos que empiezan por uno mismo. Lo sustantivo es hacerlo con interés más allá que salgan o se conviertan en una realidad coincidente con nuestros pensamientos. Buscar argumentos de peso que sustenten las opiniones con unos mínimos de coherencia nos permitirá primero, ser razonables con nuestras ideas y después con las que damos a los demás como plus que pueda reforzar sus propias aportaciones. El principio del dar para recibir explica una vez más que tanto al principio como al final, todo es amor, compartir y dedicarle tiempo. Desde el rol de empresario me doy cuenta de que los negocios (grandes y pequeños), crecen en función de lo que yo soy capaz de ofrecer a mis clientes. Necesito identificarlos. Saber quiénes son, donde están para darles con mi oferta lo que me están pidiendo. Mis productos han de ser genuinos y diferenciados. Mis clientes, los que saben que lo son y los que todavía no son conscientes de ello vienen y vendrán por que se identifican con lo que hago y lo que estoy en disposición de ofrecer. Los empresarios que enfocan su éxito en función de lo que los demás hagan o dejen de hacer mientras se quejan y derivan la responsabilidad a instituciones o a otros empresarios no hacen por merecer y por lo tanto se abonan por si mismos al cierre de sus tiendas o negocios. Solo como ejemplo al azar, estoy plenamente convencido que empresas como L’Espiga d’Or (que lo es de proximidad), no temen por este o diez parques comerciales que pudieran surgir. Sus clientes comen pan, mientras otros en libertad, asumen comer pin o pon. Están enfocados en ideas claras luchando por un proyecto genuinamente diferenciado. Eso no solamente garantiza el hoy, también da ruta para mañana. ¿Han oído quejarse a algún paradista del Mercat de la Boquería por la existencia de El Corte Inglés de la Plaza Catalunya?... algo tiene que ver con defender un proyecto genuino. Otro ejemplo, tanto desde el rol de cliente como el de empresario, hoy son muchos los ciudadanos que practican deportes relacionados con la bicicleta, invirtiendo miles de euros en ellas. Son herramientas de precisión que tienen que ver muy poco con aquellas que hace 40 años reparaba con bastante éxito el Sr. Planas en aquel taller oscuro y falto de orden que tenía junto al Mercado Central. ¿Llevarías hoy tu bicicleta a reparar a un lugar como aquel?... Son cuestiones de otro tiempo que se definen con la necesidad de mejorar lo que hacemos y estar a la altura de las necesidades que los clientes nos piden. No hay otra que evolucionar. No se puede llevar un negocio en el siglo XXI como se hacía en el XIX o XX. Si lo haces, has de asumir tu responsabilidad sin ventilarla a los demás. No deja de sorprenderme también la cuestión de los horarios comerciales. Mientras aquí son un tremendo problema, a escasos siete kilómetros son una gran oportunidad. Mientras aquí se le llama empleos precarios, gran parte de los puestos de trabajo de la ciudad vecina son ocupados por vecinos de Vilanova que prefieren tenerlos a quedarse sentados en su casa esperando a que llueva el maná. La cuestión de la precariedad laboral se defiende en las instituciones, con las organizaciones empresariales, en las puertas de cada negocio mediante acciones globales, pero también individuales. Los vecinos de a pie están muy cansados de escuchar discursos institucionales de sindicatos vacíos de contenido real que se muestran incapaces de emprender acciones concretas que mejoren y protejan en la medida de lo posible contrato a contrato, persona a persona. Resulta muy fácil hacer declaraciones globales y ponerse en contra de todo mientras no ofrecen a nadie alternativas específicas y propuestas posibles que construyan y mejoren desde la realidad la vida de las personas. Suena a muy incoherente decir NO a este o a otro proyecto semejante mientras a la media hora ves a estas mismas personas pasear como uno más por el Anec Blau, el Decathlon, L’Illa Diagonal, Gran Vía, etc. ¿Allí sí y aquí no?... Nos seguimos abonando generación tras generación a la irrelevancia. No tenemos mientras decimos no queremos tener. A la vez, nos vamos fuera a buscarlo. ¿Nos hemos vuelto locos o nos hemos comido un payaso? Cuando pasamos por la variante a la altura del Tacó todos echamos de menos una salida que nos comunique con esa parte de la ciudad sin tener que dar el rodeo que ahora hay que dar. A esto yo también le llamo oportunidad. Seamos solo un poquito más imaginativos. Pongamos predisposición para preguntarnos que estamos haciendo desde el yo para mejorar lo que nos pasa. Desde este ejercicio nacen casi todas las respuestas y gran parte de las soluciones. Hace solo unos días que se clausuró el Congreso Mundial de los Móviles. Estoy convencido que alguna aplicación telemática se puede poner en marcha desde las instituciones para que desde nuestros teléfonos inteligentes de una forma sencilla y fácil este debate llegue a conclusiones que permitan acercarnos a lo que queremos para hacerlo ya. ¿Le podríamos llamar referéndum? Intuyo muy atractivo parecernos cuando menos en esto a Suiza.
23.02.2018
Cipri Pernas Coach
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Hace décadas que pasamos suaves sobre la idea del desprecio a lo catalán desde la piel de toro y hay que despertar ya. El asunto tiene su importancia. Para los que están viajados esta sensación les ha acompañado furtiva sin que se le prestara tiempo, ni atención. En el fondo, éramos muy conscientes de lo poco que se podía hacer al respecto en lo cotidiano. Los lugares y escenarios eran tan distantes entre sí, como afines en su contrariada opinión sobre el discurso identitario catalán. De norte a sur pasando por el centro de la geografía hispánica un: “ah sí, claro, catalán…” generando una especie de mal rollo que se terminaba por diluir a base de fútbol. Un recurso fácil para mirar de amortiguar una forma de “rechazo con matices no declarados”. El tiempo siempre es un gran aliado. En esta cuestión también. Con la acumulación exponencial de acontecimientos en los últimos meses, lo que era una sensación se ha convertido en un clamoroso grito que no deja lugar a muchas dudas. El “a por ellos” tiene un claro destino geográfico que además se prima desde trasnochadas iniciativas dirigidas por hooligans de alta dirección liberados de cometer algún tipo de delito. La patente de corso está vigente para los de la roja y gualda. Y no es una borrasca estacional, ni un grupúsculo de ultras. A esta aventura se suman desde lo más rancio de la España rural a las cosmopolitas urbes machacadas de falsos discursos incendiarios con la clara intención de aprovechar la oportunidad para arrasar separando. Los titulares desbocados duran lo que un caramelo en la puerta de un colegio. El insulto, el ataque y la agresión puestos al servicio de demostrar quién es capaz de ser más bruto. Al instante aparece una nueva noticia bajo el paraguas de los delitos de odio reales. Esos que no se están persiguiendo por el poder. Mientras, están poniendo de manifiesto sin tapujos que son parte activa de esta olimpiada del demostrar quién aborrece más y mejor a la fuente de todos los males, a lo sospechoso de ser catalán. Cada vez son más a los que toda esta cruzada les conviene. Están demasiado acostumbrados a monetizar las acciones convirtiéndolas en votos. La moral y la ética ya no son valores que ocupen puestos importantes en los idearios de nadie. Ya lo eran poco en la gente de la calle que actúa sin conciencia de su responsabilidad. Ahora, hasta los que mandan actúan como una horda sin vergüenza capaz de considerar que la ley y su rey están por encima de la sana y equilibrada convivencia de las personas. O no queremos verlo o estamos ciegos. Hemos puesto pistolas en las manos de monos asilvestrados que se sientan en escaños, ministerios y palacios gubernamentales. Gabriel García Márquez publicó la novela “Crónica de una muerte anunciada”, dejando por escrito la sensación de que la estupidez va y viene en círculos. Retorna como un cometa que viaja en su órbita indiferente a los resultados tóxicos que una vez tras otra provoca. La ingeniería del odio requiere de muy poco refuerzo docente. Su fundamento va impreso en el ADN humano y solo necesita un sutil detonante para que explote. El mercado de esos dispositivos se ha abierto como si de un melón se tratara. Mientras tanto, dan de comer con él a todos los que no necesitan de una razón de peso para hacer responsables a otros de sus propias miserias. Las ecuaciones sencillas y rápidas. Con ellas promueven aniquilar paso a paso a los que no piensan como ellos. Si entre tanto, seguimos perdiendo el tiempo en legalidades que no se van a respetar, estaremos dando espacio para que la herida que pretenden sea cada vez más grande e infecta en su recorrido hacia el colapso. Los tiempos difíciles tienen la capacidad de mostrar cómo pueden llegar otros todavía más complicados. Cuando esto ya lo sabes, no queda más remedio que sacar las uñas para luchar con todo lo que esté a tu alcance. Solo se tienen dos mejillas. Una ya la hemos puesto, la otra hay que ponerla para algo que sea útil de verdad y que no se parezca al postureo.

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